Carta abierta del Director Titular y Artístico de la Real Filharmonía de Galicia, Baldur Brönnimann

Una reflexión desde la dirección artística sobre programación, creación contemporánea y compromiso público.

En relación con el artículo publicado por la prensa local, quisiera compartir una reflexión serena desde la responsabilidad artística que ejerzo como Director Titular y Artístico de la Real Filharmonía de Galicia.

Uno de los propósitos fundamentales de cualquier institución cultural pública es estimular el diálogo en torno al arte y, en nuestro caso, en torno a la música orquestal. Celebro que exista debate sobre el papel de una orquesta pública en el siglo XXI. De hecho, buena parte del gran repertorio clásico —desde Beethoven hasta Bruckner o Mahler— nació rodeado de controversia, rechazo inicial y discusión pública. El debate, cuando es riguroso y honesto, forma parte esencial de la vida cultural.

La Real Filharmonía de Galicia es la cuarta orquesta de la que soy Director Titular y Artístico. Como en mis responsabilidades anteriores, he trabajado siempre con una estrategia artística sensible al territorio, a la sociedad y orientada a un futuro relevante y sostenible. El Consorcio de Santiago me contrató con el objetivo explícito de contribuir a la transformación y modernización de la orquesta: no solo en lo estrictamente musical, sino también en la programación, la imagen, el acceso del público y el papel social de la institución.

Soy consciente de que mis convicciones artísticas pueden generar debate en el ámbito de la música clásica. Sin embargo, considero que el artículo publicado no hace justicia ni a la complejidad del proyecto artístico de la RFG ni al nivel de reflexión pública que merece una institución cultural de esta relevancia.

El contacto con el mundo de hoy
A lo largo de toda mi carrera he integrado la música actual con absoluta naturalidad en mis programaciones. En todo el mundo, desde festivales y orquestas de prestigio hasta agrupaciones locales, la música clásica busca situarse en la realidad contemporánea y responder a los hábitos de escucha del siglo XXI. Este lugar es imposible sin un contacto vivo con la música de nuestro tiempo y la actualización de los formatos de concierto.

En la Real Filharmonía de Galicia, los conciertos de abono de esta temporada 2025/2026 suman 1.170 minutos de música programada, de los cuales 233 minutos corresponden a obras de compositoras y compositores vivos, es decir, aproximadamente un 19 % del total. Este porcentaje es similar —e incluso ligeramente inferior— al que mantuve en temporadas anteriores en la RFG y durante mis seis años como Director Titular de la Orquestra Sinfónica do Porto Casa da Música.

Este repertorio incluye obras tan diversas como música de Arvo Pärt, Gabriela Ortiz, Philip Glass o creaciones de Bryce Dessner, compositor contemporáneo y de música para cine reconocido internacionalmente. Cuando se habla de una supuesta “priorización de la música contemporánea”, en realidad se refiere principalmente a los encargos a creadoras y creadores gallegos y del ámbito estatal, que en ocasiones representan estéticas más avanzadas o menos convencionales.

Estos 16 encargos, breves piezas de menos de cinco minutos cada una, conforman el Proyecto Cometas, con el que celebramos nuestro 30 aniversario junto a las creadoras y creadores de nuestro tiempo y es algo que nos llena de orgullo.

Entiendo perfectamente que no todas las personas se sientan cómodas con las obras contemporáneas más exigentes. Sin embargo, estas músicas reflejan la realidad de hoy en día y forman parte inseparable de una programación honesta y diversa. Como programador, creo firmemente que presentar toda la amplitud del repertorio musical es una función esencial de una institución pública, especialmente en una época dominada por algoritmos que tienden a ofrecernos únicamente aquello que confirma nuestras preferencias previas.

Más allá de los gustos individuales, la creación de nuevo patrimonio musical gallego resulta difícilmente cuestionable en un territorio que no contó con orquestas sinfónicas estables hasta la década de 1990 y que, como consecuencia, posee un repertorio sinfónico propio aún reducido.

La identidad de una orquesta
El artículo cuestiona también el uso de la orquesta en talleres para jóvenes compositoras, compositores, directoras y directores. La RFG es una de las pocas —si no la única— orquestas profesionales en España que desarrolla una formación estructurada de jóvenes músicas y músicos profesionales a través de la Escola de Altos Estudos Musicais. Este modelo de academia orquestal, habitual en países del norte de Europa como Alemania, constituye uno de los grandes activos de la RFG.

En un territorio donde muchas personas jóvenes dedicadas a la música se ven obligadas a emigrar en busca de formación o inserción profesional, este trabajo adquiere un valor estratégico incuestionable. La colaboración con jóvenes compositoras y compositores, así como con directoras y directores emergentes, es la continuación lógica de esta labor. Prueba de la relevancia de estos proyectos es que, para la reciente selección del nuevo director asistente, se presentaron más de 80 candidaturas de todo el mundo.

Estos programas no responden —como sugiere el artículo— a la creación de redes personales, sino a un compromiso real con el futuro de la música clásica en Galicia. Además, generan identidad artística y proyección profesional mucho más duradera que una gira internacional puntual, cuyo coste para una orquesta del tamaño de la RFG es altísimo, y difícilmente sostenible con fondos públicos.

A lo largo de toda mi carrera he considerado prioritario abrir puertas a las nuevas generaciones. Lo hago en todos mis cargos, ya sea en el marco de la Academia del Festival de Lucerna o en colaboraciones recientes con la Orquesta de la Radio WDR de Colonia. Me enorgullece contribuir a que la RFG sea reconocida internacionalmente como una orquesta comprometida con la formación, especialmente en un contexto social donde el desempleo juvenil sigue siendo preocupante.

El diálogo
Desde mi llegada a Galicia se han abierto canales de diálogo estables tanto con las personas abonadas como con el personal artístico de la orquesta, asumiendo que el debate sobre el futuro y la relevancia de la RFG es no solo legítimo, sino necesario.

En cuanto a la asistencia de público, considero imprescindible remitirme a los datos oficiales del Auditorio de Galicia, que son los que deben servir de base para cualquier análisis riguroso:

AñoNº Conciertos AbonoNº AsistentesOcupación media por concierto
20232516.623665
20242414.388600
2025*2013.520676

*Datos provisionales de 2025, correspondientes a los primeros 20 conciertos.

¿Me gustaría que esas cifras fueran más altas? Sin duda. Me gustaría que toda la ciudadanía de Santiago acompañara este proyecto, debatiendo, reflexionando y, sobre todo, escuchando a nuestro lado. Confío en que incluso las voces más críticas puedan aceptar que, en ocasiones, la realidad necesita ser cuestionada —en el sentido socrático del término— para fortalecerse.

Las orquestas, como las sociedades a las que sirven, deben evolucionar. Y la cultura tiene también la tarea fundamental de formular preguntas exigentes, siempre desde el respeto y la responsabilidad. Por ello, invito a todas las personas —críticas o no— a escucharnos con apertura, participar en el debate y contribuir a un discurso público digno de una orquesta extraordinaria como la Real Filharmonía de Galicia.